Mucho hemos escuchado acerca de las apariciones de la Santísima Virgen María en Cova da Iria. A lo largo de la historia del cristianismo la Madre de Dios ha permanecido cercana a sus hijos, recordando el mensaje de Nuestro Señor Jesucristo. Con respecto a esto debemos tener presente que las apariciones marianas no pretenden agregar nada a la Revelación; éstas son más bien ecos de lo ya revelado por Dios a través de la Sagrada Escritura y la Tradición.

Haciendo memoria de lo acontecido en Fátima, Portugal, la Santísima Virgen María se apareció a tres sencillos pastorcitos: Francisco, de nueve años, Jacinta, de 7 años y Lucía, de 10 años. Las apariciones empezaron en 1915, pero no fue hasta 1917 que los primos vieron por primera vez al ángel de la paz, preludio de las apariciones de Nuestra Señora. Lucía lo relata de la siguiente forma:

[…] A medida que se acercaba, podíamos ver sus rasgos: era un joven de catorce o quince años, más blanco que si fuera de nieve, el sol lo hacía transparente como de cristal, y era de una gran belleza. Al llegar junto a nosotros dijo: “No tengan miedo. Soy el ángel de la paz. Oren conmigo”. Y arrodillado en la tierra, inclinó la cabeza hasta el suelo y nos hizo repetir tres veces estas palabras: “Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman”. Luego, levantándose, dijo: “Oren así. Los corazones de Jesús y María están atentos a la voz de sus súplicas”. Sus palabras se grabaron de tal manera en nuestro espíritu, que jamás las olvidamos y, desde entonces, pasábamos largos períodos de tiempo prosternados, repitiéndolas hasta el cansancio. Lucia racconta Fátima, p. 47

El 13 de mayo de 1917 los tres niños contemplan por primera vez la belleza de Nuestra Señora; la aparición sucedió mientras los pastorcitos jugaban. Un rayo atravesó el cielo de Cova da Iria, por lo que decidieron regresar, pero en el camino otro rayo más fuerte apareció e inmediatamente después vieron sobre una encina a una mujer vestida de blanco, “[…] más brillante que el sol, que irradiaba una luz más clara e intensa que la de un vaso de cristal lleno de agua cristalina, atravesada por los rayos del sol más ardiente”(Lucia racconta Fátima, p. 118)

La Santísima Virgen les dijo a los niños que no tuvieran miedo, y les pidió que vinieran al mismo lugar durante 6 meses consecutivos, los días 13 a la misma hora, por último Nuestra Señora les expresó la necesidad de que recitaran el Rosario todos los días para obtener la paz del mundo y el fin de la guerra. 

Así, todos los 13 de mayo los fieles de la Iglesia Universal conmemoramos las apariciones de Fátima, pero este acontecimiento no es un mero hecho histórico que debe quedar en el pasado, aunque en ciertas ocasiones lo veamos así. El mensaje de Fátima sigue vigente y latente en nuestros días. 

El infierno es una realidad

En primer lugar, en la aparición del 13 de julio Nuestra Señora hace partícipes a los niños de la visión del infierno, lo que causa gran impacto en ellos, tanto que posteriormente Lucía comentó que si no fuese por la promesa de la Señora de llevarlos al cielo se hubiesen muerto de susto y pavor en ese mismo instante.

La visión del infierno interpela a la Iglesia de nuestros días, cuando se ha dejado de predicar sobre la condenación eterna, por el temor de asustar al creyente y alejarlo. Sin embargo, el infierno sigue siendo una realidad y hablar de ello también es caridad.

Pero la Santísima Virgen no se queda en el anuncio del infierno, sino que también nos presenta los medios para evitar la condenación eterna: el rezo del Santo Rosario, el arrepentimiento, la penitencia, la devoción al Inmaculado Corazón de María:

Visteis el infierno, para donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Nuestra Señora de Fátima a Lucía, Francisco y Jacinta

Ideologías perjudiciales para la humanidad

La Virgen María también denuncia los errores del comunismo, ideología que en esa época predominaba en Rusia, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia, por lo que le expresa a los niños la urgencia de que el Santo Padre consagre Rusia a su Inmaculado Corazón y la comunión reparadora de los 5 primeros sábados. 

El progreso era indiscutible en todos los campos. la vida económica había alcanzado una prosperidad sin precedentes. La vida social era fácil y atrayente. La humanidad parecía caminar hacia la edad de oro. Algunos síntomas graves, sin embargo, desentonaban de los colores alegres de ese cuadro. Habían miserias materiales y morales […] la gran mayoría esperaba que la ciencia y el progreso resolviesen todos los problemas. Antonio Borelli, sobre el contexto social y económico de las apariciones de Fátima  

Lo anterior demuestra que el cielo no es indiferente a las realidades humanas, y que las ideologías perjudiciales pueden llevarnos a la condenación eterna. Hoy en día, ya no existe el comunismo ruso. No obstante, han emergido ideologías que tienen raíz en el marxismo y que atentan directamente contra la dignidad del hombre, desfigurando su auténtica belleza, alejándolo cada vez más de Dios, como son la ideología de género y el feminismo.

El progreso que tanto alegamos necesitar también puede significarnos la condenación eterna.

El Inmaculado Corazón de María triunfará

La realidad social y espiritual de nuestros días no es tan diferente a la de los inicios del Siglo XX, pues en cierta forma parece que la humanidad ha permanecido sorda a la llamada  a la conversión y la penitencia de Nuestra Señora de Fátima. Pero que no se abrumen nuestros corazones. Después de la tribulación el Inmaculado Corazón de María triunfará, tal y como lo prometió la Virgen a los pastorcitos.

Los hombres se pierden porque no piensan en la muerte de nuestro Señor y no hacen penitencia. Santa Jacinta de Fátima

Mientras esto sucede estamos llamados a permanecer en vela, a no apartarnos del rezo diario del Santo Rosario, especialmente en familia, a frecuentar los Sacramentos, a ofrecer sacrificios por la salvación de las almas, a denunciar las ideologías que dañan al hombre. Santísima Virgen de Fátima, ruega por nosotros. 

María Paola Bertel

Publica desde mayo de 2019

Investigadora social en formación, pero lo más importante: soy un alma militante, aspirando a ser triunfante. Me apasiona escribir lo que Dios le dicta a mi corazón. Aprendí a amar en clave franciscana. Toda de José, como lo fue Jesús y María.