Hace un par de meses estuve en una conferencia en la que me hablaron del Corazón de Jesús. Santo Tomás de Aquino decía que Jesús tenía (y tiene) un corazón humano, un corazón de carne, con todas las virtudes y pasiones ordenadas, y eso me dio mucho que pensar.

Tener un corazón humano implica sensibilidad, sufrimiento, amor… en resumen: ser hombre y todo lo que conlleva. ¿Y Dios, el Creador, nuestro Padre, fue hombre? Pensarlo me conmociona.

Recuerdo los oficios del Jueves Santo del año pasado, el sacerdote nos leyó un texto precioso escrito por él. Sus palabras me tocaron el alma, y es que escribió sobre cómo se sentiría Jesús el día de Jueves Santo, hablaba de que “le temblaban las manos en la cena al partir el pan, por la tristeza de que sería el último día con sus amigos, y uno de ellos le iba a traicionar”.

Estas palabras me hacen imaginar a Jesús hombre, que sufre como también nosotros sufrimos por decepciones, por desengaños, por nuestros seres queridos. Cuando hay algo que me preocupa, que veo que no puedo llevar a solas, me acuerdo del sufrimiento por el que pasó Jesús, comparto con Él mis problemas y le pido que me dé Su gracia. Él nos puede entender mejor que nadie.

Cuando Santo Tomás dice que Jesús tiene las virtudes y las pasiones ordenadas, se refiere a que están en Él todas las virtudes humanas en su perfección, y ordenadas porque en Él no cabe desorden ni pecado. Por esto ama de una manera tan grande, desinteresada y pura. Porque tiene corazón de hombre, pero sigue siendo Dios, y nuestro Creador, y su forma de amar supera nuestra noción de amor.

Permaneced en mí. (…) Permaneced en mi Amor. Jn 15,4-9

Nos entiende mejor que nadie porque Él quiso pasar primero por todos los sentimientos humanos por los que sabía que íbamos a pasar nosotros, para que así nos pudiéramos sentir y saber entendidos por Él. Tanto por las alegrías y las ilusiones, como por el abandono y la soledad (ese sentimiento tan duro y que tanto nos pesa).

Su grito en la Cruz, ese desgarro emocional de sentirse completamente solo, abandonado, abatido, diciendo a su Padre: “¿por qué me has abandonado?” (Mateo 27,46). Hasta por esto quiso pasar Cristo, nuestro Amigo, por amor a nosotros.

Bienaventurados los que lloren, porque ellos serán consolados. Mt 5,5

Ese dolor físico y emocional clavado en la Cruz se vuelve esperanzador a los pocos minutos sabiendo que Su Padre no lo va a abandonar. Esta misma confianza tenemos que tenerla nosotros en Él: saber y sentir que nunca nos va a abandonar, que nos conoce y nos entiende en cada una de esas duras situaciones por las que estemos pasando. Porque Jesús es nuestro gran y fiel amigo.

Con tan buen Amigo todo se puede llevar. Santa Teresa de Jesús

No solo te animo a que camines de la mano del Amigo que nunca falla, sino también, como nos dice Santa Margarita de Alacoque (santa francesa a la que se le apareció el Sagrado Corazón de Jesús) a “Estableced vuestra morada en el Corazón de Jesús, donde encontraréis una paz inalterable y la fuerza para hacer realidad los buenos deseos que Él os inspire. En las más amargas amarguras. Dejémosle obrar en nosotros.”

Jesús también le dijo que su Corazón sufre por el desprecio y la traición de los hombres a los que tanto ama. Por esto te invito a que reparemos el Corazón de Jesús amándole un poquito más por todos los que no lo hacen y siempre junto a María, Su Madre, nuestra Madre.

Si deseas vivir completamente para Él, llegar a la perfección que desea de ti, si quieres ser del número de sus amigos, es necesario que hagas a su Sagrado Corazón una consagración total de ti mismo y de todo lo que depende de ti. Santa Margarita de Alacoque

Junio es el mes del Sagrado Corazón de Jesús. Para Santa Margarita de Alacoque, nuestra respuesta de amor se resume en la consagración al Corazón de Jesús, que constituye una entrega total de sí a Cristo, que compromete toda nuestra vida.

¿No te parece una bonita manera de agradecerle todo lo que nos ama?

Beatriz Azañedo

Publica desde marzo de 2019

Soy estudiante de humanidades y periodismo. Me gusta mucho el arte, la naturaleza y la filosofía, donde tenemos la libertad de ser nosotros mismos. Procuro tener a Jesús en mi día a día y transmitírselo a los demás. Disfruto de la buena compañía.