¿Te ha pasado de estar días y días preocupado por algo? Muchas veces no dormimos bien, ni nos alimentamos como corresponde, o nuestro humor pende de un hilo, por estar sumamente preocupados por ciertas cosas.

Una vez, le estaba contando a una persona sobre algo que me tenía intranquila y me advirtió sobre una sabia distinción que podía hacer. Me dijo: -fíjate, que no es lo mismo preocuparse por las cosas, que ocuparse de ellas. Si te preocupas, pero no te ocupas, queda en el mero lamento. Y si te ocupas, hasta donde lleguen tus fuerzas, y dejas todo en las manos de Dios, encontrarás sosiego y paz.- ¡Qué belleza de enseñanza!

En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera» Mt 11, 28-30

¿Por qué Jesús dice estas palabras tan consoladoras? Porque nos invita a “negarnos a nosotros mismos, tomar nuestra cruz y seguirle, si queremos ser sus discípulos” (Mateo 16, 24). Quiere TODO de nosotros, sin peros ni excusas, pero a cambio, Él se nos da POR ENTERO; su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.

Muchas veces nos sentimos realmente agobiados, sin fuerzas, y está bien, es natural. Pero lo que no se nos debe olvidar, a ninguno, es que Dios mismo, nuestro Creador, nos llama y espera en esos momentos, y más de una vez es el último a quien recurrimos. https://focus.cathopic.com/vida-interior/que-esperas-para-acercarte-al-amor/

Jesús nos conduce al reposo en Dios. Él es, ciertamente, un Padre exigente, porque nos ama y nos invita a darle todo, pero no es un verdugo. Cuando nos exige algo es para hacernos crecer en su amor. El único mandato es el de amar. Se puede sufrir por amor, pero también se puede gozar y descansar por amor… Sermón del P. Jacques Philippe

El Padre Jacques Philippe contaba la siguiente anécdota: “Me gustaría contar un hecho. A veces, cuando después de un día bastante agotador me voy a dormir, percibo una ligera sensación interior que me dice: —¿No entrarías un momento en la capilla para hacerme compañía? Tras algunos instantes de desconcierto y resistencia, termino por consentir y pasar unos momentos con Jesús. Después, me voy a dormir en paz y tan contento, y al día siguiente no me despierto más cansado que de costumbre.

No obstante, a veces me sucede lo contrario. Ante un problema grave que me preocupa, me digo: —Esta noche rezaré durante una hora en la capilla para que se resuelva. Y al dirigirme a dicha capilla, una voz me dice en el fondo de mi corazón: —¿Sabes?, me complacería más que te fueras a acostar inmediatamente y confiaras en mí; yo me ocupo de tu problema. Y recordando mi feliz condición de “servidor inútil”, me voy a dormir en paz, abandonando todo en las manos del Señor…

Todo ello viene a decir que la voluntad de Dios está donde existe el máximo amor, pero no forzosamente donde esté el máximo sufrimiento… ¡Hay más amor en descansar gracias a la confianza que en angustiarse por la inquietud!”

No se trata de saber qué hacer en cada momento de nuestra vida, tener cada paso fríamente calculado, sino de saber que en todo ganamos cuando buscamos seguir la voluntad de Dios. Hagamos lo que hagamos, en los momentos de dolor y en los de risas con amigos, en los de incertidumbre y en los de certeza; en todo busquemos vivir y hacer lo que el Señor nos pide, dejando, sobre todo, nuestra vida en sus amorosas manos.

Entonces, ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. 1 Corintios 10, 31

Si dejamos de tenernos por autosuficientes, confiados en la Belleza, no nos perderemos, en sus planes descansaremos y hallaremos descanso verdadero. Y así, del mismo modo que nosotros somos reconfortados y vigorizados, compartámoslo con nuestros hermanos, llevándolos a la fuente de Paz, por medio del ejemplo y la palabra. ¡Ave María y adelante!

Guadalupe Araya

Publica desde octubre de 2020

"Si de verdad vale la pena hacer algo, vale la pena hacerlo a toda costa", decía el gran Chesterton. Pienso que a eso estamos llamados, a hacer el Bien hasta dar la vida si es necesario; a buscar la Verdad, que nos hace verdaderamente libres; y a manifestar la Belleza a nuestros hermanos, si primero nos hemos dejamos encontrar por esta. ¡No hay tiempo que perder! ¡Ave María y adelante! Argentina, enamorada de la naturaleza, el mate amargo y las guitarreadas. Psicóloga en potencia. La Fe, ser esclava de María, y mi familia, son mis mayores regalos.