¿Cómo vamos a influir en el mundo si lo único en lo que nos centramos es en nosotros? Si no salimos de la espiral de nuestro trabajo, nuestra formación, nuestras obligaciones, lo único que tenemos como horizonte, como meta, es nuestra propia imagen. Y que, incluso ni la podremos apreciar, porque estaremos cegados por el individualismo y el egoísmo, y nuestro horizonte estará cada vez más nuboso.

O quizá tenemos una mirada tan centrada en nosotros mismos, que ni la alzamos para mirar al otro.

Si esto nos ocurre, seguramente que no encontremos una ocasión para darnos. Y, ¿qué es darnos? ¿Por qué voy a tener que dar mi tiempo? Si es mío. Y es mi tiempo, mi vida, mi futuro, mis planes… y los determinantes posesivos, valga la redundancia, poseen nuestra mente y nuestro corazón.

Está muy bien y es necesario tener un plan de vida, esforzarnos y dar lo mejor de nosotros. Todo esto llena nuestra mente, nuestros deseos, pero dejan vacíos el alma y el corazón, que solo se llenan con AMOR.

¿No nos decía Jesús “nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”? (Juan,13-15) Y, ¿no murió Él por darnos la vida?

Estamos llamados a compartir, a llenarnos de la vida, de la belleza, de las virtudes de los demás. Porque solo ayudando a crecer a los demás es como desaparecerán de nuestro corazón la soberbia, el egoísmo y las envidias.

El acto de darse no tiene por qué ser un acto heroico, de hecho, los detalles más pequeños son los que van calando poco a poco en las personas. Como la grieta que se produce en una piedra gota a gota.

Estas pequeñas dosis pueden ser: mirar a los que nos rodean y darnos cuenta si necesitan algo, hay muchas personas que están deseando que alguien les escuche, les pregunte.

¿Hemos recapacitado sobre la idea de que somos hijos de Dios, y creados a imagen y semejanza Suya? Tenemos mucho bien que hacer al otro.

Si fuéramos conscientes de los grandes actos de amor que somos capaces de hacer, no cometeríamos el mal.

Señor, cuando sufra, dame alguien que necesite consuelo; cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos; cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona. Santa Teresa de Calcuta

¿Por qué no añadimos a “mi tiempo, mis planes” un: “te los doy”?. Porque solo estamos plenos si alzamos la mirada, si dejamos de ponernos como prioridad y ponemos a Dios y a los demás en primer lugar.

Beatriz Azañedo

Publica desde marzo de 2019

Soy estudiante de humanidades y periodismo. Me gusta mucho el arte, la naturaleza y la filosofía, donde tenemos la libertad de ser nosotros mismos. Procuro tener a Jesús en mi día a día y transmitírselo a los demás. Disfruto de la buena compañía.