San José, patrono de la Iglesia universal y de la la familia, es a su vez el patrono de los trabajadores. En 1955, el papa Pío XII, siervo de Dios, instaló esta celebración ceremonial frente a un grupo de trabajadores reunidos en la Plaza de San Pedro en el Vaticano. Allí, el papa pidió al “humilde trabajador de Nazaret” que fuera el guardián y protector de todos los trabajadores en el mundo y de sus familias ante Dios, para que el desarrollo de su trabajo diario por ganarse la vida estuviera libre de toda clase de riesgos e injusticias.

Artesano y trabajador, oh humildísimo José, las clases obreras debieran mirarte como especial patrón. ACIPRENSA

El papa san Juan Pablo II enfatizó a través de su encíclica Laborem exercens que, a través del trabajo, los seres humanos no sólo cambian el entorno social, económico, político y cultural para adaptarse a sus propias necesidades, sino que también se forman como personas íntegras. Para ello realizó un llamado a los trabajadores, empresarios, cooperadores, agentes financieros y empresarios para brindar servicios justos y crear un ambiente fraterno más humano y menos técnico. De esta forma se crearía un entorno que garantizaría el bienestar humano y la productividad laboral. En lo que respecta al papa Francisco, en la carta apostólica Patris Corde proporciona un buen espacio para reflexionar sobre las virtudes laborales que adornaron la belleza de la vida de san José.

San José enseña el valor, la dignidad y la alegría del trabajo. Carta Apostólica Patris Corde, 6

Aunque la profesión de este humilde carpintero de Nazaret no fue valorada en su tiempo, mientras le enseñaba a su hijo a hacerlo con responsabilidad y cuidado, su trabajo se volvió valioso. De san José, “Jesús entendió el valor, la dignidad, la belleza y la alegría de lo que significa comer el pan como fruto de su trabajo”. Así es como el texto bíblico de Mateo 13, 53-58 nos permite reflexionar acerca de Jesús cuando decidió predicar en su propia tierra: “¿No es este el hijo del carpintero?”. De esta manera, la humilde obra de san José terminó pasando a Jesús. Hasta ese entonces, sus méritos no se debían a sus propios méritos, sino a los de su padre. San José trabajó honestamente para asegurar el sustento de su familia e hizo todo lo posible para utilizar y desarrollar todos los dones y talentos que había recibido de Dios, invitándonos a nosotros a ejecutar nuestro trabajo correctamente, pues éste es un elemento básico que nos dignifica.

Modelo de padre que forma en el amor y la justicia. Carta Apostólica Patris Corde, 6

Como modelo y protector de la familia, san José día a día invita a todos los padres de familia a cultivar el amor por el trabajo, el sentido de la responsabilidad, la belleza de la honestidad y el compromiso de sus hijos con la protección de la vida en todas y cada una de sus formas. Esta capacitación debe comenzar con pequeñas cosas, como el hecho de jugar juntos, de tener un diálogo sincero, de organizar las responsabilidades del hogar, de evaluar los esfuerzos de cada miembro de la familia por completar cierta tarea en la casa, etc.

El trabajo forma parte del plan del amor de Dios. El trabajo es un elemento fundamental para la dignidad de una persona. Papa Francisco

San José nos pide a todos bendecir y dignificar nuestro trabajo, realizándolo con honestidad, deshaciéndonos de todo tipo de codicia, evitando dejar entrar la avaricia y la corrupción en nuestro corazón. Que el esposo de María y padre adoptivo de Jesús interceda por nosotros a Dios, nuestro Señor, para que nos auxilie en los momentos de debilidad y nos dé las fuerzas necesarias para resistir los embates del enemigo.

John Sergio Reyes León

Publica desde julio de 2020

Soy un joven de 16 años de edad, residente de Bogotá - Colombia, estudiante de último año, administrador del proyecto de evangelización digital católica @JuventuddelResucitado, enamorado de la fe católica, influencer de Dios al estilo de María y con muchas ganas de poder servirle al Señor por medio de la vida sacerdotal.