¡Qué bello es el mes de octubre! Nos encontramos viviendo una hermosa parte del año en donde dedicamos este mes a la oración del Santo Rosario y también vivimos el mes de las misiones, donde llegamos al día del Domund, el Domingo Mundial de las Misiones, siendo este el penúltimo del mes de octubre.

Vivir con alma misionera, con la conciencia y la alegría de saber que todos somos misioneros, es motivante. En efecto, todos estamos destinados a cumplir una misión que es la razón por la cual nos encontramos aquí y sentir todos los días la emoción de llevar a cabo la encomienda es una muestra de que nuestra vida está entregada a cumplir la misión que nos dio Dios.

En el mes de octubre se recuerda el acontecimiento del descubrimiento del continente americano por parte de las culturas de Occidente; con ello, se marca un punto de referencia de la misión evangelizadora que sigue hasta nuestros días. Es por esta razón que se pide que estos días se vivan con un espíritu misionero mostrando el compromiso de ir y evangelizar, así como se realiza en las partes más alejadas y remotas por parte de los misioneros.

El Rosario Misionero es la oración que unifica lo que conmemoramos este mes, es una forma bella de pedir por cada uno de los continentes de nuestro planeta y por los misioneros que se encuentran en cada uno de esos lugares siguiendo la misión que Cristo un día dijo a sus apóstoles: Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio (Marcos 16, 15-20).

En este sentido, se necesita considerar por qué el Rosario Misionero es en apariencia distinto al Rosario tradicional, y eso es porque este contiene cinco colores distintos, uno por cada misterio, donde cada uno de ellos marca un significado en el continente por el cual se pide en ese misterio en particular.

En el Rosario Misionero el primer misterio, marcado con el color verde, se ofrece por el continente africano y su color hace alusión a las selvas en que se encuentran nuestros hermanos africanos; el segundo misterio es por el continente americano, marcado con el color rojo que simboliza la sangre derramada por la misión evangelizadora en este continente; el tercer misterio es por el continente europeo representado por el color blanco, que nos hace referencia a la raza caucásica y al color de las vestiduras del Papa, que tiene en su sede en Europa; el color azul nos dirige hacia Oceanía, con sus islas esparcidas en el Océano Pacífico; y por último con el color amarillo tenemos a Asia, donde la mayoría de las personas suelen tener una tez de este color.

Sobre todo esto no hay que olvidar la petición que hacemos para  cada continente en el rezo del Rosario Misionero: por África se pide por la evangelización de las personas y que a su vez ellas se conviertan en evangelizadoras; por América se pide para ser como María y salir a misionar a otros lugares; por Europa para que se realice la unidad en un solo Señor, en una sola fe y en un solo bautismo; por Oceanía para que los habitantes de sus islas sean parte de la Iglesia y adquieran el espíritu misionero; y por último por Asia, para que una gran cantidad de personas puedan recibir la fe católica. 

Quiero pasar mi Cielo haciendo el bien en la tierra Santa Teresa del Niño Jesús 

En el camino misionero nos encontramos con personas santas que nos orientan en las sendas de la evangelización; Santa Teresa del Niño Jesús es considerada la Patrona de las Misiones junto con San Francisco Javier, y es también en el día primero del mes de octubre donde celebramos a Santa Teresita.

De nuestra Doctora de la Iglesia podemos aprender una gran lección, por eso es conveniente también hablar de ella en el mes de Octubre; Santa Teresita, siendo una monja de encierro en el Carmelo en Lisieux, Francia, en algún momento de su vida tuvo la intención en el corazón de querer salir al encuentro misionero junto con sus hermanas y amigos sacerdotes; sin embargo dada su condición de salud tomó con amor el acompañamiento de ellos con la oración. 

Llegada su muerte, después de la forma de vida que mostró a los demás; en las palabras en que la sociedad suele hablar de ella, podemos saber que Santa Teresita, no hizo nada extraordinario en esta vida, pero todo lo hizo extraordinariamente bien. En esto podemos encontrar una gran enseñanza para la misión, pues precisamente para ser misioneros no necesitamos hacer cosas extraordinarias, ya que solo puede bastar querer hacer las cosas extraordinariamente bien. 

En la edición de la Jornada Mundial por las Misiones 2019, bajo el lema de “Bautizados y enviados, la Iglesia de Cristo en Misión del Mundo”, el Papa Francisco en su mensaje nos habla acerca de la misión: “Es un mandato que nos toca de cerca: yo soy siempre una misión; tú eres siempre una misión; todo bautizado y bautizada es una misión. Quien ama se pone en movimiento, sale de sí mismo, es atraído y atrae, se da al otro y teje relaciones que generan vida. Para el amor de Dios nadie es inútil e insignificante”.

Salir al encuentro misionero siempre generará emoción y entusiasmo, observar la belleza que hay en la evangelización con las caras sonrientes y con lágrimas de las personas que reciben nuestro mensaje es indescriptible para muchos; así es la misión evangelizadora.

Y como mencionó el Papa Francisco, todos somos una misión al estar bautizados; eso es lo necesario para salir a evangelizar en nuestro día a día o en los lugares más remotos, la belleza de compartir la Buena Nueva será la misma donde quiera que nos encontremos para llevar el mensaje. Por todo esto el mes de octubre es un mes bello, porque nos recuerda la importancia del encuentro con el prójimo que revitaliza a toda la Iglesia.

En este mes recordamos que somos misioneros y lo somos cada día del año, teniendo siempre alma misionera; por eso el día de hoy tú puedes salir a brindar esa Buena Noticia a nuestros hermanos y disfrutar la belleza de la evangelización siendo un misionero.

Diego Quijano

Publica desde abril de 2019

Mexicano egresado en la carrera de Administración y Finanzas. 24 años tratando de hacer un poquito de todo. Soy una persona seria según mis amigos. Y la verdad es que fue Dios quién me creó así.